Viajar sola. Por Estela Gómez

By marzo 19, 2019Blog

Por qué es importante que las mujeres viajemos solas a conocer otras culturas.

Mi nombre es Estela y desde que en 2016 viajé por Sudamérica durante 6 meses, viajar sola se ha convertido en mi pasión. Creo que es una experiencia increíble, así que desde Viajes e ideas y #QuieroViajarSola comparto mis experiencias y las de otras viajeras para animar a todas las mujeres a que viajen solas al menos una vez en la vida.
Viajar sola nunca ha estado tan al alcance de la mano como ahora. Las nuevas tecnologías, la comunicación instantánea, el low cost, las experiencias de otras mujeres y la gran cantidad de información que encontramos por todas partes hacen que nos resulte muy fácil poder movernos a cualquier parte del mundo.

Pero, ¿por qué la mayoría de mujeres aún no se atreve a hacerlo?.

Estamos en el siglo XXI y parece que todo avanza muy deprisa, pero lo cierto es que
nuestros miedos se resisten a abandonarnos. Entre las malas noticias que dan los medios de comunicación y la preocupación que nos transmite nuestro entorno, parece como si viajar sola a otro país fuese sinónimo de peligro.

Evidentemente pueden pasarte cosas negativas viajando sola (igual que si viajas
acompañada), pero hay muchísimas más experiencias positivas esperando ahí fuera que, además, no solo harán que disfrutes del viaje, sino que serán un gran aprendizaje que después podrás utilizar en cualquier otro momento de tu vida.

Conocer otras culturas te quita los prejuicios.

Hasta hace muy poco todo lo que sabíamos de, por ejemplo, Asia o África era por lo que nos contaban las películas o lo que imaginábamos leyendo libros, pero ahora tenemos la posibilidad de conocer mucho más de continentes tan diferentes al nuestro como estos.

Viajar te permite entrar en contacto con esas personas a priori tan diferentes a ti. Puedes ver cómo viven, cuáles son sus costumbres o conocer sus preocupaciones y, lo mejor de todo, es que te das cuenta de que más allá de los rasgos culturales, todos nos parecemos bastante más de lo que creemos.

La gente es buena por naturaleza y, aunque haya lugares en los que no puedas
comunicarte en un mismo idioma, hay algo que es universal: la sonrisa. Una sonrisa te abre muchas puertas y corazones, y siempre habrá quien esté dispuesto a ayudarte si te ocurre algo en cualquier parte del mundo aunque no te conozca de nada.

Viajar sola a otro lugar te vuelve más independiente.

Cuando viajamos acompañadas, ya sea con un grupo de amigos o en pareja, tenemos
alguien en quien escudarnos, que resuelva los problemas o que decida qué planes hacer.
Cuando viajas sola esto cambia.

No solo tienes la libertad de poder elegir qué prefieres hacer, sino que además vas a tener que “forzarte” a hacer todo tú misma. Viajando sola tendrás que hablar con desconocidos, hacerte entender si no conoces el idioma, resolver los problemas que te vayan surgiendo…y poco a poco, casi sin darte cuenta, descubres una cualidad que pensabas que no tenías: eres mucho más independiente de lo que te pensabas y puedes hacerlo todo por ti misma.

El aprendizaje de un viaje te vuelve más segura de ti misma.

Viajar sola a conocer otras culturas es una gran experiencia con la que no solo aprenderás de lo que te rodea, sino que descubrirás muchas facetas tuyas que te habían pasado desapercibidas antes. Te obligas a salir de tu zona de confort, conociendo a gente distinta cada día, siguiendo las normas de una sociedad diferente a la tuya y manejandote por tu cuenta.

Todo son aprendizajes, así que cuando vuelves de un viaje así ya no eres la misma. Has dejado atrás los prejuicios, pero también la timidez, las inseguridades y muchos de los miedos que te acompañaban siempre. ¿Y qué ocurre cuando descubres que el mundo no es tan malo como te habían contado, que puedes hacerlo todo por ti misma y que, además, se te da bien? ¡Que no hay nada ni nadie que te pueda parar!.

Así que mujeres del mundo, os animo a que viajéis solas a conocer otras culturas. No solo os vais a divertir y vais a aprender mucho, sino que vuestra vida va a cambiar para siempre. Sabréis lo que queréis, lo que os hace feliz y lo que no, y tendréis la seguridad y la decisión para lograr todo aquello que os propongáis.