Bután destino Lonely Planet 2020.

By noviembre 7, 2019Blog

¿Estás pensando en tu destino para el 2020? Muchas veces cuando planteamos nuestras vacaciones nos fiamos de las listas que plantean diferentes empresas, Best in Travel de Lonely Planet es la más influyente en este sentido. ¿Y a quién le corresponde el primer lugar para este futuro año 2020? …pues a un destino con el que llevamos mucho tiempo trabajando y en el que contamos con muy buenas experiencias.… BUTAN. El país de la felicidad este año puede ser tu destino…no hay excusas.

Budismo, medio ambiente y felicidad.

Budismo

Sin duda la presencia de los dzongs que son monasterios típicos erigidos en terrenos elevados y protegidos de elementos naturales como medida defensiva, especialmente en un siglo XVII en el que estas construcciones alcanzaron su mayor esplendor, es una de las mayores atracciones que ver en Bután. Concebidos a su vez como hogar para numerosos monjes budistas, los dzongs son lugares de paz y armonía cuyos patios encierran los cantos místicos y vida tranquila de sus habitantes con el budismo como señal de identidad.

Además uno de los templos más bonitos de Asia (y tal vez del mundo) se encuentra en este país. Hablamos del Monasterio Taktsang Palphug más conocido como el Nido del Tigre.

Colgando sobre la cornisa de la montaña, a 1.000 metros de altura del valle sagrado de Paro, es un templo sagrado para los budistas del Himalaya. Fue construido en 1692 y a pesar de que el acceso a los visitantes está muy restringido, bien vale el esfuerzo de intentar conseguirlo.

El complejo del monasterio es enorme. Los edificios principales están junto a pequeñas capillas y casas de elaborada decoración. En cada una de estas construcciones encontraremos una imagen sagrada, un lugar único para la relajación y la meditación. Siempre con imágenes doradas de Guru Rinpoche y sus diferentes manifestaciones.

Además nos gustaría mencionar otro templo menos conocido pero que a nosotros nos encanta es el templo de Dzong Punakha. Punakha, capital del reino hasta 1955, posiblemente es el hogar del monasterio más imponente del país. Cuando se construyó sirvió también de fortaleza defensiva, y al estar entre dos ríos, se convirtió en una importante posición estratégica. Su construcción se terminó en 1638, siendo el segundo monasterio más antiguo del país. Anualmente hay un festival del Dzong llamado Demoche en el que se conmemora la expulsión de los invasores tibetanos en 1639.

Medio Ambiente

Bután se está convirtiendo en el país más eco-responsable de todo el planeta. Este reino del Himalaya, donde viven más de 730.000 personas, se ha convertido en pocos años en el mejor ejemplo de una forma de vida ecológica, privilegiando el respecto de la naturaleza para su economía nacional.

Considerado como el único país del mundo cuya huella de carbono es negativa, Bután cuenta con un 72% de bosques en su territorio que, a su vez, absorben el dióxido de carbono tres veces más que el resto de países. Una realidad única que podemos experimentar a través de algunos de sus grandes patrimonios naturales: Phobjikha Valley, invadido por las grullas cuellinegras llegadas del Tíbet, o los parques de Thrumshingla y Jigme Dorji, ideales para avistar al famoso panda rojo de Bután.

El cuidado de la ecología y el medio ambiente es esencial, ya que es uno de los factores que sustentan la idea de la Felicidad Nacional Bruta. Además, el 60% del país está protegido por una red de diez parques naturales.

Entre los otros objetivos ambiciosos de Bután está el convertirse en el primer país 100% orgánico del mundo para 2020. El sector orgánico representa el 80% de la agricultura nacional según el gobierno, ya que los agricultores butaneses saben cómo autorregularse. En términos de productos químicos, utilizan casi cien veces menos que sus homólogos franceses (15 kg por hectárea contra 137 kg en el Hexágono). El aire que respiran es uno de los más puros del mundo, un 5% más que el estándar europeo. En Bután, el 90% de los habitantes posee un 99% de tierra orgánica.

Su secreto radica en una sola palabra: la educación. Desde una edad temprana, en las escuelas, los niños dedican parte de su día a la educación ambiental para aprender a vivir respetando a la naturaleza al máximo, una forma muy buena de pasar la antorcha a la próxima generación.

Felicidad

¿Y si los indicadores económicos no fueran suficientes para medir el bienestar de una sociedad? Hace 35 años, en un aislado reino del Himalaya, un carismático rey decidió que era más importante la felicidad interior bruta que el producto interior bruto. Hoy, Bután es la democracia más joven del mundo y el exótico campo de pruebas de uno de los debates más interesantes del pensamiento económico global. (Pablo Guimón 2009)

Durante siglos, esta nación se propuso defender su cultura a toda costa, se abrió en los ’70 se al turismo extranjero, aunque se trata de limitar en número. La televisión e internet fueron recién permitidas desde 1999. Sin embargo, el gobierno todavía tiene el ojo puesto en controlar las influencias extranjeras. Pero las cosas, aunque de manera muy lenta, están cambiando. Bután ya no está aislado del mundo. Los smartphones son ahora comunes en Thimphu, su capital, y los jóvenes utilizan las redes sociales como cualquier otra persona en el planeta.

El FIB  (el indicador de la felicidad) se fundamenta en los siguientes principios:

-Buena gestión de los asuntos públicos

-Desarrollo económico equilibrado

-Conservación del medio ambiente

-Preservación y fomento de la cultura

Gracias a todo esto Bután es un destino único. Así que en 2020 anímate y viaje a Bután.

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